Somos Libereco
Gracias a cada persona que nos hace ser Libereco. Esta no es la historia de una marca, es la historia de todos nosotros.
Empezamos en un garage
Gabriela era profesora de música en Vedia, un pueblo de 8.000 habitantes. Hacía helado en el garage de su casa, con dos heladoras Antártida y un recetario que enseguida empezó a reescribir a su manera.
Vedia fue el primero en probar, en confiar, en volver a comprar. Ese barrio nos adoptó cuando todavía no éramos nadie.
Hoy seguimos en Vedia. Solo que el garage ahora es una fábrica en el parque industrial.
Una familia que trabaja junta
Detrás de cada batch perfecto hay personas con nombre y apellido que eligen hacer las cosas bien todos los días.
Gabriela Palma
“Nunca elaboraría algo que no considerara sano, noble y natural para mis propios hijos. Ese es mi verdadero estándar de calidad.”
Desde muy chica descubrió dos pasiones que marcaron su vida: la música y el arte de hacer helados. A los cinco años empezó a estudiar piano y, cada tarde, repetía un ritual: caminaba hasta la heladería del barrio y volvía con dos cucuruchos, uno para su papá y otro para ella, para compartir la siesta.
Estudió en el Conservatorio y ejerció como docente de Música, mientras elaboraba sus primeras fórmulas en casa. Con la llegada de sus hijos, transformó esa pasión de la infancia en un proyecto real: su primera heladería de barrio.
Hoy sigue liderando la evolución de Libereco con la misma convicción del primer día. Y prueba, personalmente, cada batch antes de que salga de fábrica.
Gabriela Palma
Fundadora & Directora
Santi Palma
Construyó y opera toda la infraestructura digital de Libereco: el e-commerce, los sistemas internos, las redes, la seguridad y las campañas de marketing. Capa por capa, entendiendo cada pieza desde adentro. 18+ franquicias en 4 provincias funcionando sobre una plataforma diseñada, construida y mantenida de punta a punta por una sola persona.
Juan Ignacio
Con apenas 20 años, ya lleva la fábrica al hombro. Coordina a todo el personal, controla la calidad y supervisa cada proceso de fabricación. Decidido, con la empresa metida en la piel y muy claro en lo que quiere. La próxima generación de una familia que no afloja con la calidad.
El equipo de fábrica
No porque alguien los mire, sino porque así se hacen las cosas. Desde el que mezcla el helado hasta el que atiende el mostrador. Desde el proveedor que trae la leche hasta el que maneja la heladería.
Sin este equipo, Libereco sería solo una idea en un garage.
Mariano y Fede le ponen voz y estética a todo esto: son el marketing y la comunicación de Libereco, desde Junín.
Cada heladería tiene nombre y apellido
Cada local Libereco tiene un dueño de verdad. Emprendedores que apostaron por un producto cuando todavía no éramos nadie, que eligieron calidad sobre margen fácil.
Gracias por bancar la idea cuando era solo eso: una idea. Sin ustedes no habría red, no habría marca, no habría Libereco.
Somos Libereco gracias a la gente
Cada persona que entra a una heladería, que elige un sabor, que vuelve al día siguiente, nos hace ser lo que somos.
No nos eligen por costumbre. Nos eligen porque entienden la diferencia. Y esa confianza, día a día, es lo que sostiene todo.
No somos Libereco por tener una fábrica o locales.
Somos Libereco por Vedia, que nos adoptó.
Por cada local que se la juega día a día.
Por el equipo que elige calidad sobre facilidad.
Por cada cliente que entiende la diferencia.
Esto no es la historia de Gabriela.
Es la historia de todos nosotros.
Gracias. A todos y cada uno.
Por confiar, por creer, por elegirnos día a día. Por ser parte de esta familia que empezó en un garage y hoy es mucho más que helados ❤️